¿Cómo saber cuándo puedo aferrarme a un recuerdo?, ¿o cómo entender si es real una ilusión?.
Lo cierto es que mi vida es muy corta como para aprenderlo, pero sólo quiero volver a mirar el sol junto a su lecho; pisar las piedras junto al mar rodeado de su voz; nadar en un mar con el color de sus ojos y en aquel brillo que despiden al mirarme.
No sé si aquellas voces que me hablan tienen razón; tampoco sé si están equivocadas. Y el susurro me confunde y deja mis sueños maltratados.
Puedo decir que estoy acostumbrado a divagar en estado de confusión, pero el aburrimiento se hace grande y también se hace grande mi desesperación.
miércoles, 6 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

