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miércoles, 22 de agosto de 2012

Lisergia hay en ti (Estracto).




    Un parpadeo tras otro y al abrir definitivamente los ojos eres un vaivén de colores. Una imagen que se torna… Se trastorna y se vuelve estroboscópica; lisérgica, estallando en llamas. Las esquirlas de un delirio han venido a herir mi soledad y arrullaron con voces de ninfas mi cuerpo cautivo.
    Es de aurora tu semblante entre la noche y el resto del cielo y reflejan, tus pechos, cordilleras donde reina un profundo silbar que está lejos del olvido; guarda en propiedad su intransable lugar y es majestad en mis oídos, deshaciendo el rencor que exacerba a ratos los dominios de la paz en mis bocetos de momentos introspectivos donde, recostado entre tu abrazo puedo sentir su latido.
    Cantan tus ojos algo intrínseco del alba, traficando sentimientos de los cuales me he hecho adicto. Me adentro en el antro de tu piel donde se abren los ojos del ilícito deseo de asesinar tu inocencia, entonces, atando tus brazos di paso a tu apogeo. Mujer siempre fuiste pero no antes tanto como ahora.
    Se desliza la voz estrecha, apretada, suena fuerte desde tu boca envuelta en llamaradas. Flagrante el calor en tu piel sonrojada, sudada; me abrazan tus piernas, tus muslos besan mi cadera que entre tanto placer se ha visto atenuada…

miércoles, 15 de agosto de 2012

Prescindir



   Puñalada de dulce melodía, sauce y laguna, y la luna entrando en este cielo de tarde oscura  susurrando suavemente al horizonte. Un repentino prescindir que siento inequívoco de “justo ahora”, de este momento, de que pueda verte en el espejo o, más bien dicho,  reflejada en el agua quieta que se hace espejo del paisaje en el estanque, recibiendo por primera instancia un beso de parte de tu boca, beso que me ha hipnotizado y que, de forma automática, me ha robado una sonrisa.
   Guardar por un rato la vista; conservar los párpados cerrados  dedicándome a sentirte regalando tus virtudes para hacer de este momento una fotografía, un pequeño bordado en tus memorias sin pensar en el pasar del tiempo, mientras nuestro calor siga intacto.
   Serenos, tus ojos se bañan con la luz de cada estrella como lentejuelas en el paño del cielo nocturno y, más que como abrigo, tienes mi cuerpo junto al tuyo que te abraza, pretendiendo reparar las grietas que lleva dentro; una atmósfera de color púrpura profundo mientras pasa la noche lenta, delicada, vestida de etiqueta para nuestro pequeño mundo sobre el pasto.
   Que bellos sentimientos, endulzando historias con tu piel de porcelana; que gran satisfacción sustenta mi deseo de no soltar a esta dama, la mujer cuyos besos son capaces de derretir a la misma luna y enamorarla tanto como a mi, mujer del aire y el viento, mujer de todo lo cierto e incierto.

jueves, 9 de agosto de 2012

En tus pupilas (Estracto).


   En ciertos instantes comienzo a preguntarme hasta cuándo estaré encerrado en ti. Soy un montón de hojas cayendo lentamente al suelo desde un árbol, abatidas por un manto tuyo, el del otoño; abrazado por aquella sensación que busca en todos lados calidez, para acurrucarme y permanecer adormecido entre tus caricias, entre tus brazos.
   No quiero escaparme de tus ojos hasta saber que te has enamorado; no quiero esparcir mis pasos sobre otro camino que no me lleve hasta ti. Como siempre, trato de evitar regalar besos y versos, una pequeña pero profunda caricia a otro cabello que no sea el mío, que no sea nada más que el tuyo, que no sea tu rostro empapado de la primera luz del alba ni tu cuello envuelto en porcelana, suave y delicioso...
   Enjaulado en tu mirada, en tus sueños, en tus manos; soy tuyo porque quiero, porque tú también quieres, porque me has robado; has raptado mi consciencia y el objetivo de mis pecados; me tienes derretido en tu mirada hipnotizante...