Dame sólo un minuto;
en tus ojos ya es de noche;
dos estrellas parpadean
y mi mente aún no las conoce.
El crepúsculo te ha pintado,
desvestida entre las sábanas;
me dormí en tu cantar de pajarito
deambulando al son del viento y,
las plumas, tu sustento.
Tengo un nido pa' tu abrigo
sin dolores ni enemigos;
te quiero fuertemente,
hasta violentamernte,
como al pan el mendigo.
Por hoy dormiste,
te extrañé hasta la mañana;
tú, no lo sé, entre tus sueños te escapabas
y yo empecé a temer que ya no despertaras.
Pero eres mi sosiego
y asesinas mi desesperación,
me guías hasta donde se derrite la calma
y apaciguas mi adicción.
¿Quién te arrulla, pajarito?,
¿quién te abriga?,¿quién te abraza en los inviernos?,
¿quién te ayuda a desplegar las alas, aunque sea entre la lluvia?,
¿en qué pecho cálido te detienes a dormir cuando la noche ha caido?.
Dame otro minuto;
en tus ojos pareciera haber amanecido;
me obligas a sujetar el llanto que creía haber perdido;
tus caricias siempre me calman, pero tu voz perturba el nido,
y me obligas a cortarte las alas, pajarito mal herido.
He decidido dejar que se mueran las hojas del calendario,
que se mueran los relojes si es que llega a ser necesario;
estoy dispuesto a abrirte la jaula y también una ventana
para que sientas el provecho de conocer otra mañana,
pájaro desorientado, disfruta de tus días,
tal vez así, de una vez por todas, desaparezcan tus heridas...

