Creo en los sinceros recuerdos que, a pesar del viento y la lluvia, no han cesado de mostrarme tus ojos, profundos, como un pozo en que he caído enamorado.
Luz de día en tus palabras, luz del alba. Como flor de madrugada, una luciérnaga encantada que ha robado mi atención.
Contemplando embalsamadas primaveras, aferrándome a la idea de la paz, rodeándote con mis brazos. Sentada en mi regazo, cerrad los ojos vida mía; ten paciencia y alegría, que mis frases en el viento te van a conquistar.
Y vuelvo a mirar en tus ojos y me veo como un rey, como un rey enjaulado, que pretende, al ser liberado, hacerse a la mar...
domingo, 27 de junio de 2010
jueves, 24 de junio de 2010
Lejos De Lo Abstracto
Fuego... Ha aparecido, un tanto lejos de lo abstracto,
cosechando un par de ojos tristes,
mientras bailan las nubes en el cielo apagado.
Aunque ha salido el sol, todo sigue oscuro.
Los pasos atemorizantes de un oscuro latido
se internan en mi pabellón auditivo. Las velas
intentan escapar del soplido que las quiere apagar,
y el tocadiscos permanece prendido.
Pide, una voz desgarrada, la muerte temprana,
pide un abrazo que jamás le será dado,
un beso podrido de un par de labios que se han caido
de un rostro y que han sido pisados por mil pies mendigos.
Ha desaparecido. Todo lo construido se ha destruido,
todo se ha ido...
miércoles, 23 de junio de 2010
Párpados Cerrados.
Se que miras, pero la mayor parte del tiempo no ves,
y tus ojos se posan sobre la ventana y se enfrían,
y se cubren con los párpados para aplacar el frío,
y ella no ha venido y ha dejado el roce de su piel para tu abrigo.
Cierto día la tuviste, pero no la tocaste,
y creiste que hasta al cielo habías subido,
pero pecaste de ingenuo y no te diste cuenta
de que el cielo, en realidad, se había caido.
viernes, 18 de junio de 2010
Extrema Unción.
una fiesta para los vivos,
un paisaje desterrado de un par de ojos
abiertos, cerrados, dormidos.
Cuando la escarcha seca tu boca, fría, desnuda de recuerdos.
Cuando el pelo se te cae de la cabeza y resbalan tus corazones de tierra;
cuando las espinas de una rosa se contraen en un celoso párrafo,
agitando las banderas al viento de un martirio, tortura azul;
entonces veo y siento y escucho y hablo
desde el lápiz hacia las copas de los árboles
que reciben las gotas de los hijos que fueron muertos
por el hacha, por el fierro, por ninguna palabra
que los hizo sentirse primogénitos.
No fuiste más que un pecado en mis ojos;
una colección de deseos y días torturados,
gritos desgarrados y moribundos,
ojos cerrados, después de llorar
suspiros agitados, callados.
No me dejaste hablar
ni botar lágrimas por las espinas;
las agujas suturaron el roamance;
las nubes rojas explotaron;
por los poros se me escaparon las riendas de la vida
y jamás volví a pisar la calle.
jueves, 17 de junio de 2010
Vacío.
Porque tengo un talento que no cunde;
porque tengo un par de ojos ciegos;
porque a veces sostengo la voz cansada en la garganta carraspeada;
porque el cielo se cae a pedazos sobre las cabezas de la gente
que camina y, la mayor parte del tiempo, no siente.
Porque el mundo está separado;
porque el mar se ha secado;
porque las nubes lloran sangre
cuando un rostro de mujer es golpeado.
Porque simplemente es sonido
lo que hace temblar mis manos
y hacen que mis pies molidos
corran escapando de las balas,
de un grito y una muerte; amigos, padres, hermanos,
temor, frio, sombras, un perro enrabiado...
porque tengo un par de ojos ciegos;
porque a veces sostengo la voz cansada en la garganta carraspeada;
porque el cielo se cae a pedazos sobre las cabezas de la gente
que camina y, la mayor parte del tiempo, no siente.
Porque el mundo está separado;
porque el mar se ha secado;
porque las nubes lloran sangre
cuando un rostro de mujer es golpeado.
Porque simplemente es sonido
lo que hace temblar mis manos
y hacen que mis pies molidos
corran escapando de las balas,
de un grito y una muerte; amigos, padres, hermanos,
temor, frio, sombras, un perro enrabiado...
En Cuerpo De Fiordo.
Despegadme aquellos ojos extraviados y aquella tristeza que los embarga, que se ha hecho partícipe de mis gestos. Dejad que mi sangre hierva y brote y que se vaya con el viento hacia mis hijos, y a sus hijos, y a los hijos de sus hijos.
Limpia mis venas con la saliva del tiempo y talla, zurco, en las piedras del mar, mi nombre.
Deja que sus ojos me recuerden. Déjame ser ancestro y antepasado de futuros otoños que sequen las hojas; de futuros inviernos que bañen y limpien las calles de nuestros pasos con su llanto.
¿Dejarás, oh sabia, que mis carnes se hagan tierra y mis huesos polvo, para ser parte y vida del campo?.
Deja que mis ojos se derritan en el mar y sostengan, para siempre, los reflejos del sol, la luna y las estrellas.
Deja que mis pensamientos vuelen hasta el cielo y vigilen el viaje de las nubes y las aves que surcan la inmensidad celeste.
Deja que me funda con tu cuerpo y pertenecerte hasta que nada nos separe nunca. Dejame ser tierra; dejame ser pasto; dejame ser agua; dejame ser árbol; dejame ser luna y viento; dejame ser, de las aves y el viento, el canto.
domingo, 13 de junio de 2010
Mala Mente.
Alma blanca que, a través de la noche, bagabunda, deja caer lágrimas sobre sus mejillas por algún recuerdo que se escapó de sus ojos, dejando lejos lo lejano; haciendo imposible lo imposible. Piel fría y solitaria que recurre a la noche como amante, para olvidar aquellos anhelos que fueron defraudados por los hijos de la traición, que la hicieron creer en promesas fatales, promesas de muerte, de amores irreales que lograron su destemple.
Sus pies de vidrio se rompiron al correr por las piedras cuando escapaba del temor que seguía, cual sabueso al criminal, sus pasos, sus cansados pasos, que se alejaban del maltrato hacia la luna, sientiendo el ardor del fuego en sus senos, que ultrajados fueron, por un lobo en piel de oveja, un extraño ser que, de noche, atravesó su reja para sabotear la continuidad de su vida que hoy marcada es por la tristeza.
Malditos sentimientos. Sus sueños yacen en el infierno. Perversas miradas nacen desde sus pupilas hacia los ojos de aquél corazón desierto; homicida de vidas tranquilas; ingeniero de la violencia; amigo de la fría hoja afilada que penetra las conciencias y la carne ultrajada.
Vuelve a tu camino mente descarriada; borra tus huellas en sus pieles marcadas; devuélveles la vida que les ha sido arrebatada y muere, perverso; muere asesino; muere locura, vete al infierno y llévate tus falacias.
domingo, 6 de junio de 2010
Segundos.
Crecer, olvidar, dormir, soñar, caminar, aceptar, creer, declinar, mirar hacia adelante; continuar, borrarse del mapa, despertar, correr hacia el horizonte con los pies sobre el mar cosechando las propias siembras, siendo parte de la hermandad.
Ávidos cantos de olas, de nubes, de sombras y luces, de truenos, de lluvias, de rios, de amores perdidos, de besos encontrados tirados en el camino.
Hoy escucho los pasos que dan los segundos, los minutos, las horas, los días, los años. Envejezco poco a poco; respiro tras respiro mi vida sigue su camino; crece mi pelo, crecen mis recuerdos, cambio de piel y cambio los gestos, cambio las miradas, cambio las palabras, pero no cambio los sentimientos, o tal vez si, según por quien lo siento.
Se que los segundos tienen un viaje violento, raudo, incierto. Se que el andar puede ser detenido por voluntad propia o a causa del destino, en lo que se demora tu corazón en dar un latido. Mientras recoges aquellos besos tirados y recoges las dulces miradas que crecen en los árboles; mientras cantas al viento por tus seres queridos, no descuides tus pasos; no camines por el pantano, puedes enterrar tu cuerpo en el barro y encontrar un final inesperado...
Hoy escucho los pasos que dan los segundos, los minutos, las horas, los días, los años. Envejezco poco a poco; respiro tras respiro mi vida sigue su camino; crece mi pelo, crecen mis recuerdos, cambio de piel y cambio los gestos, cambio las miradas, cambio las palabras, pero no cambio los sentimientos, o tal vez si, según por quien lo siento.
sábado, 5 de junio de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
Abrazo.
Deja que los pies avancen, deja que sean libres hasta donde el cuerpo aguante.
Respira el aire puro y cierra los ojos, dedícate a sentir, amor, no dejes de vivir.
Elévate por sobre las nubes, escucha el canto de las aves, del mar en tus oidos; camina sobre las olas, envuélvete de espuma, siente cercanos mis besos, siente el amor de mis manos que aunque no estén ahí, no son tuyas en vano.
Camina por los prados, con los pies descalzos si es necesario; hazlo bajo la lluvia y deja que ésta te bañe, que se lleve las sombras que te cubren y cuando llegue la noche, amor, no te asustes, recuerda que en la noche los dos somos uno solo y la paz que en ella reina se lleva lejos aquellas nubes que te alejan de la luz de la luna.
Déjame volver a ver tus ojos brillando bajo los árboles y tu sonrisa enamorada jugando entre mis ojos; déjame decirte cuánto me gusta abrazarte y hacer sentir a tu cuerpo que está protejido, porque vivo para eso, porque para eso he nacido.
Pasado.
Sumerge tus manos en el agua y verás como surge la lágrima.
Una cancha recorrida por pies de niño jugando a vivir el futuro. Sueños y anhelos que el tiempo escogerá y filtrará antes de hacerlos verdaderos.
Una vida maltratada por andar, andar y andar errante, equívoco; un pálpito de luces que se dejan ver borrosas desde el horizonte; no son estrellas, no es tu norte, quizás es el sur que echas tanto de menos. La tierra de la eterna lluvia, del prado infinito, verde, que llena tus ojos y tus suspiros inundados de profundos momentos reflexivos, introspectivos; momentos diversos.
Nubes crueles pero amantes al fin y al cabo, se transforman y transforman tu sentir de un momento a otro; nubes blancas, nubes grises, nubes rojas, de mil matices; rayos de luz que atraviesan el cielo; campos tapados por inmensos mantos estrellados que puedes apreciar en el campo; manantiales, ríos, fango...
Ahora sumerge tu rostro, mójate la cara; enfoca los ojos en aquella triste mirada; una guitarra, un bombo, una voz de mujer que tímida canta; un latido que llena tus venas; una vida que lejana no está plena.
Ansias de volver a donde pertenezco por el mismo camino, camino por el que me alejé de mi tierra, mi lugar, mi esencia; donde me alejé de la paciencia; donde me bañé en la inconciencia; donde sentí el ardor del fuego cruzado que durmió mis ojos a la muerte, borrando cada huella que dejé de recuerdo; borrando las palabras que escribí por años, mejorando la letra, aumentando el cariño, las cuales leía y me convertían nuevamente en niño.
Dormido, encerrado, caminando por el panteón, cuidando mi mansión, mi mausoleo, donde las noches no acaban y el día no llega; donde sólo soy una más de las almas en pena. Han de ser estas mis memorias; ha de ser éste mi epitafio después de beber las lágrimas saladas, después de abandonar mi amado espacio.
Una cancha recorrida por pies de niño jugando a vivir el futuro. Sueños y anhelos que el tiempo escogerá y filtrará antes de hacerlos verdaderos.
Una vida maltratada por andar, andar y andar errante, equívoco; un pálpito de luces que se dejan ver borrosas desde el horizonte; no son estrellas, no es tu norte, quizás es el sur que echas tanto de menos. La tierra de la eterna lluvia, del prado infinito, verde, que llena tus ojos y tus suspiros inundados de profundos momentos reflexivos, introspectivos; momentos diversos.
Nubes crueles pero amantes al fin y al cabo, se transforman y transforman tu sentir de un momento a otro; nubes blancas, nubes grises, nubes rojas, de mil matices; rayos de luz que atraviesan el cielo; campos tapados por inmensos mantos estrellados que puedes apreciar en el campo; manantiales, ríos, fango...
Ahora sumerge tu rostro, mójate la cara; enfoca los ojos en aquella triste mirada; una guitarra, un bombo, una voz de mujer que tímida canta; un latido que llena tus venas; una vida que lejana no está plena.
Ansias de volver a donde pertenezco por el mismo camino, camino por el que me alejé de mi tierra, mi lugar, mi esencia; donde me alejé de la paciencia; donde me bañé en la inconciencia; donde sentí el ardor del fuego cruzado que durmió mis ojos a la muerte, borrando cada huella que dejé de recuerdo; borrando las palabras que escribí por años, mejorando la letra, aumentando el cariño, las cuales leía y me convertían nuevamente en niño.
Dormido, encerrado, caminando por el panteón, cuidando mi mansión, mi mausoleo, donde las noches no acaban y el día no llega; donde sólo soy una más de las almas en pena. Han de ser estas mis memorias; ha de ser éste mi epitafio después de beber las lágrimas saladas, después de abandonar mi amado espacio.
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