Disperso el verso y mi lenguaje sin razón bajo la mirada de los cielos depresivos. Que gris no se hace, que gris se nace, dijo el hombre entre cigarros y deseos incumplidos. Granizo y lluvia postergaron mi canción y destiñeron mis vivencias y sentidos y, sin querer se puso negro el corazón, y sin querer también me fui amigando del olvido.
Que solitario se camina mejor, que solitario no oigo quejas a mis graznidos; solitario se hizo mi abecedario, solitario también es mi partido; solitario muchas veces me he sumido en el alcohol; solitario, muchas veces, he caído y he crecido...
domingo, 2 de noviembre de 2014
martes, 9 de septiembre de 2014
Envejecer
Envejeceré hacia atrás, cuando se esconda el sol en la pampa de tarde.
Envejeceré lento, como se quema un habano, dejando su aroma enclaustrado en los labios que me besaron suavemente queriendo sostener el pasar de los años precisamente para no envejecer.
Envejeceré igual nomás, aunque no lo quiera ella ni yo lo quiera, porque se envejece mi pecho y se aprieta, se cierra de a poco pal' aire.
Envejeceré porque envejece mi sexo y se pudre, se seca como el amor y se retuerce como echarle sal a las babosas.
Envejeceré porque se truncan mis ojos, se atenúan los pasos y no avanzo.
Se muere este hombre desnudo, tal como apareció en este mundo, habiendo sido parido pasadito el medio día, tirando pa' la tarde, escabulléndose de a poquito el sol pal' horizonte.
Envejeceré sin reclamar ni emitir palabras, porque ya me harté de las juergas, porque ya se les anduvo muriendo la magia con el tiempo; por que ya hace rato se acabó el incienso y aromas mas no hay en estas sábanas.
Envejeceré hacia atrás, envejeceré un ratito más, cuando termine de escribir estas palabras...
lunes, 5 de mayo de 2014
Incertidumbre
¿Vienes?, creo que si, aunque tal vez un poco lejos.
Tus manos aún no logran volver a darse conmigo.
Ya que se cae el techo de tanta y tanta lluvia
mientras el rostro de las ventanas se va asemejando más a un fantasma
tras la tumba de mi ser de niño y de la de tu inocencia.
Yo, queriendo ser todo lo contrario,
me he vuelto un ser poco interesante
y tus muslos ya se han dado cuenta porque,
además del ritmo de nuestra musiquita,
el de mi ánimo también se ha quedado más lento,
aguardando por esos sueños que se han vuelto pesadillas,
como tú que ya no me acompañas a sentarme a reflexionar,
o como yo, que ya no te acompaño ni a follar...
Ahora simplemente me observo bailando con mi copa
que recoge los mejores años de algún tinto,
mientras tú sólo me observas decepcionada
y entonces bailas con otros hombres a los que tal vez
tu cuello y tus hombros, siempre vigentes en su sensualidad,
si logran bajar de la vorágine del tiempo
aunque,debo reconocerlo,
esta copa también me está aburriendo ...
creo que mejor hoy bailo solo...
domingo, 6 de abril de 2014
Portafolios II
Ha llegado nuevamente la neblina a abrazar todo lo alcanzable. Debajo de destellos aún se desenvuelve un pequeño de pies aún más pequeños, que en su piel tersa entona el murmullo del llanto estrepitoso de las nubes que rugen e iluminan con sus ojos el sin fin de estas tierras.
En el auge de mi mente, entre ideas y recuerdos, debiera estar justo ahora mi mano puesta en tu cabeza, la cual descanse sobre mi hombro sujetando las sonrisas que se arraiguen fuertemente a tus mejillas.
Aún ahora, llenos de la niebla, escaseamos de aquél minúsculo punto donde converge la mutua comprensión; sólo estamos puestos en el nombre de una tumba, recreados por las nubes que distorsionan cuerpos e historias que tal vez estén por suceder y ser escritas en un libro enmudecido y acribillado antes de nacer.
Tal vez pueda alguien decirme cuál fue el cielo en que se hundieron esos vuelos de incógnito burlando a lo convencional, donde fuiste diferente a lo que en verdad fuiste. Tal vez alguien que nos vio se acuerde del espanto de tu rostro al ver que esta vez no fue tu amor, sino tus temores los que no lograban ser correspondidos. ¿Para qué he de cambiar?, dijiste... Esos miedos siguen siendo tuyos y, tal vez, su compañía es mucho más amiga que la de estas plumas empapadas que se alejan de la gente...
Tal vez pueda alguien decirme cuál fue el cielo en que se hundieron esos vuelos de incógnito burlando a lo convencional, donde fuiste diferente a lo que en verdad fuiste. Tal vez alguien que nos vio se acuerde del espanto de tu rostro al ver que esta vez no fue tu amor, sino tus temores los que no lograban ser correspondidos. ¿Para qué he de cambiar?, dijiste... Esos miedos siguen siendo tuyos y, tal vez, su compañía es mucho más amiga que la de estas plumas empapadas que se alejan de la gente...
jueves, 27 de marzo de 2014
Portafolios I
De un momento a otro se deshizo el sonido más prometedor y, además de ambos, gritó con más fuerza el clamor por una anhelada paz. No quedaron trozos de hilo ni marcas deambulando en nuestras bocas, ni el sudor de un cuerpo ajeno adherido a mis manos, ni a mi pecho, ni a los mantos blancos y suaves que hoy tienen un dejo a árboles de otoño.
Osaste abrir la puerta del desahucio y con él se vino el invierno; entre aguaceros y demases acabamos desnudos masticando el frío.
He ahí nuestra caja de Pandora, sobre el pasto, en plena calle, en tus calles y en las mías, en la noche. He ahí el principio de un desenlace, el nacimiento de la ausencia de siluetas temerosas que se asustan del resto del mundo, que se marchan de la otra como pájaro en invierno de las ramas del árbol que juntos plantaron en medio de un mundo de cemento.
No se sabe de aquellos caminos que ya no existen; hay un par de pupilas ahogadas, profundas como un pozo, llenas de agua; hay musgo en tus mejillas, hay delirio en los lugares ahora vacíos de momentos que han sido talados.
Los sauces no esconden su llanto; me pregunto cómo consolarlos, ¿de qué les hablo si también estoy como que ellos?, ¿cómo los calmo?...
Desde hace un par de días ya es invierno y, como sólo en este sur, es invierno largo....
¿Dónde iremos a parar?... Sólo sé, y tal vez es cierto, que la tierra hambrienta nos está esperando...
domingo, 12 de enero de 2014
Extraña...
Mujer... Pasitos cortos, larga la senda. ¿Dónde se baten hoy tus alitas, entre la selva de cajitas de colores, a un costado de ese mar infinito?.
te ibas alejando pero era yo, justo cuando más quería estar contigo, y se vino detrás mío lo que parecía ser un cobarde resuello. Cobarde o no cobarde, ya sabrá sólo el tiempo como nombrarlo, mientras siga yo buscando tus pies en mi lecho vacío de ti y de los sueños al dormir para tomarlos de amuleto.
De tu boca aún conservo el rastro; cómo caía este hombre entre tus besos que sellaban la imagen, como si me fuera quedando plácidamente dormido, apagando suavemente la mirada entre la danza de tus labios, entre lo tibio de tus manos.
Ay de mi al desnudarte; ay de mi al cubrir con esta piel tu espalda; ay de mis manos que se queman en tu vientre; ay de todo aquél que te piense para si, porque quiero ser solamente yo tu mejor deseo; ay de mi al sucumbir ante todo ese grande amor que me susurran tus ojitos, ay de mi, mi pajarito, que no es difícil pretender amarte por lo inmensamente bella que eres.
De tu piel tengo llenos los recuerdos; de tus pechos solemnes el deleite más perfecto; de tu risa y tus palabras la más grata ternura que hace que te añore cada día más, y de tu amor, por cierto, obtengo toda mi paz.
¿Cuándo vendrás, mi amor, dónde estarás?; cuando despiertes algún día, después de alguna larga noche, prometo que al abrir los ojos nuevamente me verás...
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