Mujer... Pasitos cortos, larga la senda. ¿Dónde se baten hoy tus alitas, entre la selva de cajitas de colores, a un costado de ese mar infinito?.
te ibas alejando pero era yo, justo cuando más quería estar contigo, y se vino detrás mío lo que parecía ser un cobarde resuello. Cobarde o no cobarde, ya sabrá sólo el tiempo como nombrarlo, mientras siga yo buscando tus pies en mi lecho vacío de ti y de los sueños al dormir para tomarlos de amuleto.
De tu boca aún conservo el rastro; cómo caía este hombre entre tus besos que sellaban la imagen, como si me fuera quedando plácidamente dormido, apagando suavemente la mirada entre la danza de tus labios, entre lo tibio de tus manos.
Ay de mi al desnudarte; ay de mi al cubrir con esta piel tu espalda; ay de mis manos que se queman en tu vientre; ay de todo aquél que te piense para si, porque quiero ser solamente yo tu mejor deseo; ay de mi al sucumbir ante todo ese grande amor que me susurran tus ojitos, ay de mi, mi pajarito, que no es difícil pretender amarte por lo inmensamente bella que eres.
De tu piel tengo llenos los recuerdos; de tus pechos solemnes el deleite más perfecto; de tu risa y tus palabras la más grata ternura que hace que te añore cada día más, y de tu amor, por cierto, obtengo toda mi paz.
¿Cuándo vendrás, mi amor, dónde estarás?; cuando despiertes algún día, después de alguna larga noche, prometo que al abrir los ojos nuevamente me verás...


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