sábado, 21 de septiembre de 2013
Kallfüco
Isla que a hierro matas... Isla que a hierro morirás... Degüellas la esencia del interno que reposa en tus fauces dementes y te adueñas de su su pecho, arrebatándole sitio a su respiro.
Duermes con los ojos entreabiertos, siempre atenta a cualquier tambaleo en el actuar de tus lobeznos, pequeños diablillos, siempre procurando no mancharte la corbata con tanta y tanta miserable historia que se viene resbalando entre sus carnes.
Morada de los indios ausentes que emigraron desde la memoria de tus pasajeros hacia predios donde habita el olvido. Cuánta lágrima sobre ti, tierra humedecida, cuanta lágrima caída desde el cielo triste y grisáceo, que se desahoga sobre tus hombros cansados de sujetar cada día más pesadas cadenas de locura...
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