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miércoles, 6 de octubre de 2010

Incierto.

  ¿Cómo saber cuándo puedo aferrarme a un recuerdo?, ¿o cómo entender si es real una ilusión?.
  Lo cierto es que mi vida es muy corta como para aprenderlo, pero sólo quiero volver a mirar el sol junto a su lecho; pisar las piedras junto al mar rodeado de su voz; nadar en un mar con el color de sus ojos y en aquel brillo que despiden al mirarme.
  No sé si aquellas voces que me hablan tienen razón; tampoco sé si están equivocadas. Y el susurro me confunde y deja mis sueños maltratados.

  Puedo decir que estoy acostumbrado a divagar en estado de confusión, pero el aburrimiento se hace grande y también se hace grande mi desesperación.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Rayos De Sol

  Si me vieron o no, es mi duda; pero quisiera volver a pasar mil veces delante de ellos de nuevo para que sepan que existo.
  En algún lugar del mundo, donde las nubes son sólo parte de un sueño profundo, donde esos astros  parpadean tan sutilmente tras unas pestañas de oro, he nadado en sus aguas y he limpiado mi amor de los antiguos amores quebrados cuyos rostros de roto cristal, en el suelo, pisaron mis pies y fueron heridos.
  Un par de ojos que se abrieron obligándome a abrir, una vez más los míos, desde lo más profundo de mi tumba, donde junto a mi cuerpo yacen millones de deseos que serán revividos nuevamente por nuevos sentimientos que no han sido anteriormente sentidos.
  Bajo tierra, como hielo, un cofre de secretos que ha sido abierto por vuestras manos, empeñadas en tocar un rostro con el sueño desorbitado en noches de lujuria, de desvelos, del amor que sólo en sueños ha sido encontrado, sin pensar en los versos que pudieron ser escritos ni en los obstáculos que pudieron ser derribados, yacen en su lecho de amantes un par de rayos de sol que se escaparon de su recorrido, juntos, y un par de corazones enamorados que es lo más importante.
  Ya no importa, amor, cómo te lo diga, ni cuánto de mi tiempo gaste pensando en ti; no me atrevo a mentirte ni me atrevo a ser farsante, pero si algún día dejas de quererme, gastaré todo el resto de mi vida tratando de volver a enamorarte.

miércoles, 7 de julio de 2010

Tal Vez.

Tal vez un día caminemos de la mano por colinas lejanas hasta que el sudor de nuestras mismas manos nos separe y nos haga perdernos de vista.
O tal vez caminemos hacia el mar, con el peso de ser quienes somos convirtiéndose en cemento en nuestros pies, y nos hundamos en su frío fondo.
Tal vez lloremos tanto que nos sequemos y nos volvamos un par de momias inertes.
Tal vez te necesito a ti, y a otros que me abracen tan fuerte que me impregnen su vida.
O tal vez intercambiemos nuestra hermosa basura para así crear la otra parte que nos falta.


Agradecimientos: Damary Soto!!!

domingo, 27 de junio de 2010

Edelcraft.

  Creo en los sinceros recuerdos que, a pesar del viento y la lluvia, no han cesado de mostrarme tus ojos, profundos, como un pozo en que he caído enamorado.
  Luz de día en tus palabras, luz del alba. Como flor de madrugada, una luciérnaga encantada que ha robado mi atención.
  Contemplando embalsamadas primaveras, aferrándome a la idea de la paz, rodeándote con mis brazos. Sentada en mi regazo, cerrad los ojos vida mía; ten paciencia y alegría, que mis frases en el viento te van a conquistar.
  Y vuelvo a mirar en tus ojos y me veo como un rey, como un rey enjaulado, que pretende, al ser liberado, hacerse a la mar...

jueves, 24 de junio de 2010

Lejos De Lo Abstracto

Fuego... Ha aparecido, un tanto lejos de lo abstracto,
cosechando un par de ojos tristes,
mientras bailan las nubes en el cielo apagado.


Aunque ha salido el sol, todo sigue oscuro.
Los pasos atemorizantes de un oscuro latido
se internan en mi pabellón auditivo. Las velas
intentan escapar del soplido que las quiere apagar,
y el tocadiscos permanece prendido.



Pide, una voz desgarrada, la muerte temprana,
pide un abrazo que jamás le será dado,
un beso podrido de un par de labios que se han caido
de un rostro y que han sido pisados por mil pies mendigos.

Ha desaparecido. Todo lo construido se ha destruido,
todo se ha ido...

miércoles, 23 de junio de 2010

Párpados Cerrados.

Se que miras, pero la mayor parte del tiempo no ves,
y tus ojos se posan sobre la ventana y se enfrían,
y se cubren con los párpados para aplacar el frío,
y ella no ha venido y ha dejado el roce de su piel para tu abrigo.

Cierto día la tuviste, pero no la tocaste,
y creiste que hasta al cielo habías subido,
pero pecaste de ingenuo y no te diste cuenta
de que el cielo, en realidad, se había caido.

viernes, 18 de junio de 2010

Extrema Unción.

Una misa para los muertos,
una fiesta para los vivos,
un paisaje desterrado de un par de ojos
abiertos, cerrados, dormidos.

Cuando la escarcha seca tu boca, fría, desnuda de recuerdos.
Cuando el pelo se te cae de la cabeza y resbalan tus corazones de tierra;
cuando las espinas de una rosa se contraen en un celoso párrafo,
agitando las banderas al viento de un martirio, tortura azul;
entonces veo y siento y escucho y hablo
desde el lápiz hacia las copas de los árboles
que reciben las gotas de los hijos que fueron muertos
por el hacha, por el fierro, por ninguna palabra
que los hizo sentirse primogénitos.

No fuiste más que un pecado en mis ojos;
una colección de deseos y días torturados,
gritos desgarrados y moribundos,
ojos cerrados, después de llorar
suspiros agitados, callados.

No me dejaste hablar
ni botar lágrimas por las espinas;
las agujas suturaron el roamance;
las nubes rojas explotaron;
por los poros se me escaparon las riendas de la vida
y jamás volví a pisar la calle.

jueves, 17 de junio de 2010

Vacío.

Porque tengo un talento que no cunde;
porque tengo un par de ojos ciegos;
porque a veces sostengo la voz cansada en la garganta carraspeada;
porque el cielo se cae a pedazos sobre las cabezas de la gente
que camina y, la mayor parte del tiempo, no siente.

Porque el mundo está separado;
porque el mar se ha secado;
porque las nubes lloran sangre
cuando un rostro de mujer es golpeado.

Porque simplemente es sonido
lo que hace temblar mis manos
y hacen que mis pies molidos
corran escapando de las balas,
de un grito y una muerte; amigos, padres, hermanos,
temor, frio, sombras, un perro enrabiado...

En Cuerpo De Fiordo.


  Despegadme aquellos ojos extraviados y aquella tristeza que los embarga, que se ha hecho partícipe de mis gestos.   Dejad que mi sangre hierva y brote y que se vaya con el viento hacia mis hijos, y a sus hijos, y a los hijos de sus hijos.
  Limpia mis venas con la saliva del tiempo y talla, zurco, en las piedras del mar, mi nombre.
 Deja que sus ojos me recuerden. Déjame ser ancestro y antepasado de futuros otoños que sequen las hojas; de futuros inviernos que bañen y limpien las calles de nuestros pasos con su llanto.
  ¿Dejarás, oh sabia, que mis carnes se hagan tierra y mis huesos polvo, para ser parte y vida del campo?.
  Deja que mis ojos se derritan en el mar y sostengan, para siempre, los reflejos del sol, la luna y las estrellas.
  Deja que mis pensamientos vuelen hasta el cielo y vigilen el viaje de las nubes y las aves que surcan la inmensidad celeste.
  Deja que me funda con tu cuerpo y pertenecerte hasta que nada nos separe nunca. Dejame ser tierra; dejame ser pasto; dejame ser agua; dejame ser árbol; dejame ser luna y viento; dejame ser, de las aves y el viento, el canto.

domingo, 13 de junio de 2010

Mala Mente.

  Alma blanca que, a través de la noche, bagabunda, deja caer lágrimas sobre sus mejillas por algún recuerdo que se escapó de sus ojos, dejando lejos lo lejano; haciendo imposible lo imposible. Piel fría y solitaria que recurre a la noche como amante, para olvidar aquellos anhelos que fueron defraudados por los hijos de la traición, que la hicieron creer en promesas fatales, promesas de muerte, de amores irreales que lograron su destemple.
   Sus pies de vidrio se rompiron al correr por las piedras cuando escapaba del temor que seguía, cual sabueso al criminal, sus pasos, sus cansados pasos, que se alejaban del maltrato hacia la luna, sientiendo el ardor del fuego en sus senos, que ultrajados fueron, por un lobo en piel de oveja, un extraño ser que, de noche, atravesó su reja para sabotear la continuidad de su vida que hoy marcada es por la tristeza.
  Malditos sentimientos. Sus sueños yacen en el infierno. Perversas miradas nacen desde sus pupilas hacia los ojos de aquél corazón desierto; homicida de vidas tranquilas; ingeniero de la violencia; amigo de la fría hoja afilada que penetra las conciencias y la carne ultrajada.
  Vuelve a tu camino mente descarriada; borra tus huellas en sus pieles marcadas; devuélveles la vida que les ha sido arrebatada y muere, perverso; muere asesino; muere locura, vete al infierno y llévate tus falacias.

domingo, 6 de junio de 2010

Segundos.

  Crecer, olvidar, dormir, soñar, caminar, aceptar, creer, declinar, mirar hacia adelante; continuar, borrarse del mapa, despertar, correr hacia el horizonte con los pies sobre el mar cosechando las propias siembras, siendo parte de la hermandad.
 Ávidos cantos de olas, de nubes, de sombras y luces, de truenos, de lluvias, de rios, de amores perdidos, de besos encontrados tirados en el camino.
  Hoy escucho los pasos que dan los segundos, los minutos, las horas, los días, los años. Envejezco poco a poco; respiro tras respiro mi vida sigue su camino; crece mi pelo, crecen mis recuerdos, cambio de piel y cambio los gestos, cambio las miradas, cambio las palabras, pero no cambio los sentimientos, o tal vez si, según por quien lo siento.
  Se que los segundos tienen un viaje violento, raudo, incierto. Se que el andar puede ser detenido por voluntad propia o a causa del destino, en lo que se demora tu corazón en dar un latido. Mientras recoges aquellos besos tirados y recoges las dulces miradas que crecen en los árboles; mientras cantas al viento por tus seres queridos, no descuides tus pasos; no camines por el pantano, puedes enterrar tu cuerpo en el barro y encontrar un final inesperado...

viernes, 4 de junio de 2010

Abrazo.

  Deja que los pies avancen, deja que sean libres hasta donde el cuerpo aguante.
  Respira el aire puro y cierra los ojos, dedícate a sentir, amor, no dejes de vivir.
  Elévate por sobre las nubes, escucha el canto de las aves, del mar en tus oidos; camina sobre las olas, envuélvete de espuma, siente cercanos mis besos, siente el amor de mis manos que aunque no estén ahí, no son tuyas en vano.
  Camina por los prados, con los pies descalzos si es necesario; hazlo bajo la lluvia y deja que ésta te bañe, que se lleve las sombras que te cubren y cuando llegue la noche, amor, no te asustes, recuerda que en la noche los dos somos uno solo y la paz que en ella reina se lleva lejos aquellas nubes que te alejan de la luz de la luna.
  Déjame volver a ver tus ojos brillando bajo los árboles y tu sonrisa enamorada jugando entre mis ojos; déjame decirte cuánto me gusta abrazarte y hacer sentir a tu cuerpo que está protejido, porque vivo para eso, porque para eso he nacido.

Pasado.

  Sumerge tus manos en el agua y verás como surge la lágrima.
  Una cancha recorrida por pies de niño jugando a vivir el futuro. Sueños y anhelos que el tiempo escogerá y filtrará antes de hacerlos verdaderos.
  Una vida maltratada por andar, andar y andar errante, equívoco; un pálpito de luces que se dejan ver borrosas desde el horizonte; no son estrellas, no es tu norte, quizás es el sur que echas tanto de menos. La tierra de la eterna lluvia, del prado infinito, verde, que llena tus ojos y tus suspiros inundados de profundos momentos reflexivos, introspectivos; momentos diversos.
  Nubes crueles pero amantes al fin y al cabo, se transforman y transforman tu sentir de un momento a otro; nubes blancas, nubes grises, nubes rojas, de mil matices; rayos de luz que atraviesan el cielo; campos tapados por inmensos mantos estrellados que puedes apreciar en el campo; manantiales, ríos, fango...
  Ahora sumerge tu rostro, mójate la cara; enfoca los ojos en aquella triste mirada; una guitarra, un bombo, una voz de mujer que tímida canta; un latido que llena tus venas; una vida que lejana no está plena.
  Ansias de volver a donde pertenezco por el mismo camino, camino por el que me alejé de mi tierra, mi lugar, mi esencia; donde me alejé de la paciencia; donde me bañé en la inconciencia; donde sentí el ardor del fuego cruzado que durmió mis ojos a la muerte, borrando cada huella que dejé de recuerdo; borrando las palabras que escribí por años, mejorando la letra, aumentando el cariño, las cuales leía y me convertían nuevamente en niño.
  Dormido, encerrado, caminando por el panteón, cuidando mi mansión, mi mausoleo, donde las noches no acaban y el día no llega; donde sólo soy una más de las almas en pena. Han de ser estas mis memorias; ha de ser éste mi epitafio después de beber las lágrimas saladas, después de abandonar mi amado espacio.

lunes, 24 de mayo de 2010

Hojas Secas.

  Trazando un camino, con el viento se desprende y, lentamente, con femenina sutileza, desde una rama desciende, dibujando siluetas en el aire tímidamente, conquistando mis emociones, una hoja seca que lleva magia en cada uno de sus movimientos, en segundos infinitos. Cae una hoja como una lágrima de amor en un reencuentro; cae mágica y perpetúa la más fina pureza en un único momento y dispara hacia mis ojos la ternura, un susurro, toda aquella magia que distingue al momento más puro, y entonces me envuelve, como si fuera una bufanda, la hermosura; esa melancolía que es reina y majestad durante los días grises del otoño, días que tienen los matices de las hojas que caen como pétalos secos.
  Cuánto sentimiento se desprende de mi corazón, mientras aquella hoja no para de caer. Cuán solemnes son los segundos donde se interpretan mis sueños y besa mi rostro el mismo viento helado, enamorado, que canta y, junto a una hoja seca, crea una magnífica danza. Cae una dulce hoja tal como cae la noche y tiene los colores de tus ojos.
  Y yo no quiero ni hablar, y cierro entonces mis ojos solo para sentir y, luego de un diminuto momento, cuando los vuelvo a abrir, aquella frágil hoja ha caido y yace sobre el pasto, como una bella durmiente, para fundir en el suelo su frágil silueta inerte.

jueves, 13 de mayo de 2010

Resiliencia.

Llueve pronto cielo y desahógate.
Bota tus lágrimas y llueve la pena que te embarga.
Abre los párpados, mujer de barro, mujer de agua;
deja que te alumbren los rayos del sol;
mueve los pies y baila y ante todo, sonríe;
extiende tus alas sobre la pampa vasta de esperanza;
apunta tu mirada hacia los haces de luz de la noche
estrellada, apasionada, mimetizada entre la hierba del campo;
reposa tu cuerpo sobre la arena y tus sentimientos sobre el
desolado manto de estrellas que se reflejan en tus ojos;
haz parte de ti a la resiliencia; preserva la memoria, la razón,
pero no excluyas al perdón.
Sal de la cascada y llueve tu amor sobre mi pecho.
Saca tu alma de ese espacio estrecho.
Siénte como todo comienza de nuevo...

jueves, 8 de abril de 2010

En Las Ganas...

Tengo ganas de ese inmenso cielo que rodea tu mirar; tengo ganas de alejarme de mi triste compañera, esa inerte pesadilla melancólica que me hace sollozar, no con los ojos ni en suspiros, sino en el alma que me pesa con las ganas de volver a sentir tu piel sobre mi piel y no sentir lejanos esos sueños que me apena recordar.

Llevan años esas ganas dentro mío, que no se sacian con otros besos, con otros cuerpos, sólo con tu piel y su tibia suavidad; sólo se sacian al ver tus ojos  de la mano con los míos y más cuando veo que se cierran ante la pasión que envuelve un beso y el cielo se tiñe de rojo con los versos que nos trae el arte de amar.

Es locura llevar años coleccionando tus pétalos para armar con ellos una flor y ponerle tu nombre. Es obsesión sentarme de noche a mirar las estrellas con la esperanza de que bajes de una de ellas y me regales ese brillo para guardarlo en un sobre; pero, sin embargo, gasto mi tiempo en esas cosas y mi dinero en comprar y comprar hojas para escribirte un libro y así me voy quedando cada día un poco más pobre.

Tengo que hacer algo para volver a sentir tus piernas abrazadas a mi cintura o me va a matar el deseo de besar otra vez esos pechos bañados en chocolate blanco. No puedo sacarme de la cabeza el recuerdo de tus manos atadas a mi espalda, el sudor, el roce de nuestras pieles, todo aquel encanto; tu voz susurrándome al oído palabras que nunca olvido y que de noche se levantan de la cama y se marchan dejando la puerta abierta por donde entra el frío despiadado que me hace extrañarte y querer volver a estar contigo.

miércoles, 7 de abril de 2010

Eclipse De Luna

Hay algo en mi cabeza que presume haber perdido la cordura luego de observar el eclipse de luna que me hizo cerrar los ojos, angustiados de sueño y de plumas de paloma virgen, contando adoquines en la calle como el preso contando los días; remando hacia el reflejo de una isla con hombres de sol y mujeres verde esmeralda; caminando por las copas de los árboles hacia la montaña, desde donde bajan ríos y me tiendo entre dos hojas secas, secas de cordura, como algo en mi cabeza que ha desaparecido y se ha ido hacia una constelación de estrellas de mar que tienden sus brazos hacia el abrazo fraterno de la luz y la oscuridad en aquél eclipse de luna que ha llevado a crecer mis pasos y el paso de las naves ciegas que cuelgan sobre la cuna de algún bebé dormido, con las mejillas enrojecidas y los dedos fruncidos, en un profundo sueño con boletos para el estreno de una gran fantasía, desde donde nacerán las melodías que conquistarán alguna vez a alguna muchacha, de aquellas con ojos profundos, bonitos, oscuros como el misterio y claros como el día, el día que amanece o el día que anochece o como sea que haga despertar al crepúsculo insaciable de romanticismo y de miradas cálidas y llenas de ingredientes para un plato literario o para la poesía que escribe el enamorado, todas esas palabras incoherentes que la gente a veces no entiende pero que tanto desahogan y a los sentimientos hacen presentes ante un cuaderno que recibe las caricias de un lapiz azul que es el que más me gusta por ser el color del mar, el color del cielo, las dos cosas que deseo recorrer en mi delirio de desvelo, el mismo delirio que tuvo un pintor, el mismo que sintió el poeta, el mismo que sintieron las olas cuando se enamoraron de la arena, aquél en donde veo entre mis sueños a la mujer que me llevó a escribir este poema.

viernes, 2 de abril de 2010

El Sol De Mi Mente.

Sonrisa de las flores, brillando entre las nubes tus pasos, pintados con oleos jamás opacos; ojos de liebre libre; fiebre de amores apasionados, encaramados a la memoria de quien fuera el amante perfecto. Virtudes y defectos que dibujan un personaje que ronda por las noches tus ojos y espiando a tu ventana intentando entrar en tus sueños, dibujando con sus labios el beso que se derramará sobre tu frente cuando el bautizo de la noche lleve a viajar a tu mente por tierras lejanas, sintiendo el calor de un par de manos enamoradas del cuerpo que luces el día de hoy, que ha envidiado la misma naturaleza, cuando esas mismas manos se posan en tu cintura y te hacen cerrar los ojos y te atrapan y atrapan también tu pureza,y la dulzura de tu boca.

domingo, 7 de marzo de 2010

Desde una flor hacia tus labios.


Caminaban mis pies por el verde campo cuando, batiendo sus frágiles alas se cruzó por mi camino. Parecía recortada de un papel, con sus infinitos colores,
y quise seguirla.

Benditos rayos de luz que rebotaban en sus alas, como en un cuadro de Dalí, de extraña figura, sutil mariposa que enamoró mis ojos y bautizó mi admiración y devoción por observarla.

Fui tras ella. Me dejó que la viera, piel al sol, posada sobre una roja flor de cuyos pétalos nacieron vuestros labios, aquellos hermosos labios de rosa piel que heredaron mi admiración de una pequeña mariposa femenina y pudorosa que se acostumbró a la mirada de un tímido observador.

Fue entonces cuando quise convertirme en mariposa para volar por el cielo celeste llevando al mundo los colores de mis alas y poder posarme en la roja flor de tus labios y con los míos poder besarlos bajo el cielo y su mirada que mantiene vigilada mi obsesión.

Hoy las golondrinas vuelan junto a mi deseo y a la lujuria que desata tu boca en mi cabeza, el pecado al que hubiera sucumbido cualquier profeta, del cual soy víctima absoluta, por no poder despegar mis ojos de esa rosa mágica de la cual nacieron tus labios en calma, mientras yo espero mi turno para poder llegar a besarla.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Historia Tallada En Madera.

Hemos tallado juntos la madera. Hicimos nubes que fingían un corazón
y nosotros las mirábamos de cerca, como si estuviéramos mirando el cielo
y sus nubes junto al sol.


Yo me encontraba con un palito en la mano dibujando en el aire
cuando el rocío cayó sobre mis párpados y se dibujó la paz que buscaba,
y aquellos animales, los peces y las aves, se abrazaron.


Ella se mecía como pluma cuando bailaba con el viento
que pasaba a saludarnos y en su saludo nos cantaba
con suave voz de soprano.


Cada vez que el sol escalaba por su cuerpo hasta sus ojos
ellos resplandecían como una pequeña lámpara que empapaba
mis momentos de oscuridad y me sumía en los recuerdos
que marcaban los momentos que escribieron nuestra amistad.


Cada una de las nubes que tallamos son símbolos de los besos
que me suele regalar. Entonces vienen raudas como cascadas
aquellas religiosas lágrimas que quisiera yo botar y que,
sin deseo alguno, por motivos que la razón no entiende,
me acostumbro yo guardar.


Aunque sean de emoción, de felicidad o de tristeza,
aquellas tímidas lágrimas se logran ocultar,
al igual que aquellos sentimientos que me guardo
por preferir que el sol no se vaya a escapar.


Nubes tallamos en la madera, pero luego las quitamos
y luego, juntos tallamos un sol en la parte de arriba
y, debajo de él, un mar. Y nuestras manos fraternizaban
como si nos fuéramos a enamorar.


Luego quitamos el sol, tallamos unas estrellas y una luna
para la noche alumbrar y, tomados de la mano, simplemente
nos miramos y nos pusimos a soñar con la inmensidad de un cielo
bajo el cual cantar y bailar y volver a soñar y caminar en la noche
y su paz y en la cama tibia donde nos comenzamos a amar.

lunes, 15 de febrero de 2010

Princesa De Las Flores


No dejaré que te quiebres en llanto, princesa de las flores. Eres un regalo que la naturaleza me trajo, mariposa de mil colores.
¿Quiéres volar conmigo?... Libera tu mente de los temores; dame tu mano y cierra tus dulces ojos; sentirás que somos los mejores.
Sígueme, desnuda tu cuerpo a la luz de la luna llena y entremos juntos al mar. Despreocúpate de todo; tira junto a tu ropa los pudores y siente la eterna libertad.
Dejemos de fingir que vivimos y vamos a hacerlo de verdad; deja que la luna se enamore de tu piel y comienza a sentir la felicidad.
Acompáñame; nademos desnudos esta noche; te prometo que te vas a liberar. Recibe los regalos de la tierra. Incluso pareciera que pudieramos volar.
Dime lo que sientes cuando el agua recorre tu cuerpo; dime qué te pasa cuando sientes mis abrazos; dime si es bello eso que sientes; dime si no son fuertes nuestros lazos.
¿Qué te pasa cuando sientes mis manos rodeando tu cintura?. Dime que te gusta mi cariño; dime que no nos separemos, que yo estoy dispuesto a quedarme contigo.
Abre tus alas y vuela hacia el arcoiris; que brillen tus ojos junto a sus colores; que tus pies caminen por el sendero de la luz buscando amores.
No te sueltes de mi mano; regálame tus besos, tus sueños, tu compañía; caminemos juntos por la noche hasta la luz del día.
Déjame entregarte todo mi cariño; déjame amarte hasta volver a sentirme niño.
Quiero que tus labios me hablen con todo su dulzor, con todo su color; quiero perderme y volar al disfrutar solo viendo en tus ojos el arrebol.

domingo, 17 de enero de 2010

Besada Por La Lluvia.

...En ese momento cayó por mi ventana, largo recorrido desde el aguacero, mientras yo esperaba la hora de soñar con aquella luz que mecía su danza ante mis ojos. Las gotas abrazaban su cintura y eran envidiadas por mis manos, por cada uno de mis dedos; millones de ellas bañaban la ciudad cantando a coro.

Cuando estoy con ella pareciera que el tiempo nunca fuera suficiente, como si un día pasara sólo en cinco minutos y siempre son cinco minutos con ella, donde los sueños se quedan siendo sueños y las acciones se quedan en las ganas y, ese día, su voz simplemente me aletargaba y su cuerpo nadaba hacia el sol y el mío la seguía.

Eterna dueña de los colores. Es como una mañana donde todo se aclara en su aparición y las pampas despiertan y mi cabeza empieza nuevamente a pensar en ella. Es tan agradable verla sonreir que su sonrisa se impregna en mis labios y comienzan a sonreir también.

Su aroma es suave y delicado y, como un sabueso, puedo percibir su escencia a kilómetros. Su piel suave y tibia es uno de mis deseos y sólo espero el momento de que se pose sobre la mía. Su Presencia es una invitación a una sonrisa y sus manos, tomadas de las mías, son la unión de nuestros mundos, de nuestros sueños, de nuestras vidas.

Si la miro no quiero dejar de hacerlo al ver sus ojos brillantes mirándome también; son tan tiernos que me envuelven. Ella sabe que estoy para ella y ella está para mi en todos mis espacios, incluso está para mi en su ausencia, cuando existe entre las cosas que echo de menos.

Y de repente la veo pasar en el cielo volando con sus alas crepusculares, donde se duerme el viento que las toca, dejando su cuerpo y mis pensamientos en animación suspendida, pendiente de sus acciones y cambios de ritmo. Cuando es tierna y cuando es violenta, cuando es amorosa y cuando es perversa, cuando nuestras miradas se encuentran y nos miramos largo rato en silencio, es cuando me doy cuenta de que sin ella este mundo es negro.

domingo, 3 de enero de 2010

Rompe Las Cadenas.

Existen ciertos aires de ternura en alguna parte donde mis manos no han escarbado, justo ahí donde mis ojos se duermen ante las ansias de libertad de un alma adolescente, divagante, que lucha para encontrar aquel amor que se le ha arrebatado. Aquella ternura que me atrapa, que me mece y me hace dormitar junto a las melodías que me la traen al recuerdo y su imagen se pasea por unos ojos que la conocen, pero no la recuerdan a la perfección, sabiendo que existe muy cerca y la busco.


Quiero encontrarla pronto para dejar de tenerla lejos cual mariposa que vuela batiendo sus alas a través de la extensa primavera; así se baten sus deseos en mi mente incitándome a cumplirlos para hacerla feliz y volar junto a ella pues no quiero que ella siga derramando esas lágrimas amargas que ennegrecen su paso por el mundo y su caminar por la ingrata vida, vida que uno no elige y solo quiero sanar sus heridas para no retrasar aquel vuelo que ha sido infinito, tan sano como la leche materna, como la mascota que investiga su nueva vivienda, como las hojas que crecen de la semilla; una vida hermosa que no debe dejar de ser vivida por un cuerpo tan precioso como el suyo.

Una nave que recorrió diversos amores aunque aún no haya encontrado el correcto; una mujer que camina con sus bellos pies por el viento, por la lluvia, encarnándose en el incienso que memoran mis sentidos, que mis pasos desean guiar hacia la libertad para que sus ojos puedan recrear la plenitud de la naturaleza donde la vida juega sin restricciones, traviesa. Un barco sin puerto que navega hacia alta mar; una paloma que vuela inconscientemente siempre buscando la plena libertad; unos labios que se abrieron para gritar sus anhelos.

Yo la quiero, como la curiosidad quiere saber todo lo incierto, y las mariposas que surgen en mis pensamientos bailarán junto a sus ojos para que ella conozca lo que es hermoso y reinará como la flor de primavera, frágil y tímida, tomada de mi mano, con la euforia de recorrer los campos virtuosos de poder, de todo el romanticismo que hay por conocer. Vuela junto a mis alas mariposa de arcoíris, hija de la felicidad innata de un segundo de amores liberados hacia el campo florido; que nada te detenga y que las flores te recuerden siempre todo aquél camino recorrido.

Esos Ojos.


Esos ojos, aquellos que me vieron y guardaron mi imagen en ese buen corazón, con persianas blancas que se abrieron para la amistad; son aquellos ojos, los mismos que miro fijamente cuando hablo serio o feliz o asustado; son aquellos ojos que en mi mente he mimado por pertenecer a aquella persona que mi corazón ha ablandado, que me sume en armonía, que hace feliz aquellos días en que pienso en ella; encerrada dentro de una botella como una hechicera de tiempos antiguos que ampara mis carnes derrotadas por el maltrato del hastío insomnio; una mujer, una amiga a la cual recuerdo durante la noche, durante el día y aún cuando mi mente está vacía.

Yo, con fervor, estoy seguro de que la quiero por los distintos colores que cubren sus ojos, por como juega con el viento la libertad de su cabello; una ninfa con garras de fierro que ha penetrado mi corazón como una suave canción, como un relajante sueño. Ella vive en mis recuerdos y camina sobre el desolado panteón impregnándose en mis sueños.