
Ya solo quiero beber de tu veneno,
pronto, pendiendo de tu telaraña, moriré de inanición.
Ya no quiero más dolor, deseo que me mates pronto,
pues cada esperanza se transforma en una picadura mortal,
luego de saber que es imposible.
Se que adoras jugar conmigo, se que disfrutas al ver mi dolor.
También se que escondes un gran secreto,
se que manejas el arte de la traición,
y tus latigazos se hunden en mi carne.
Soy un maldito prisionero, sin derechos,
con cadena perpetua,
encadenado al muro de una celda oscura,
en la que debo alimentarme de los cuerpos
de prisioneros anteriores,
los cuales fueron muertos por tus manos.
Abriste un gran agujero en mi pecho
y ahora pretendes arrancarme el corazón,
para agregarlo a la lista de hombres que haz poseido.
Viuda negra, muerte silenciosa, ya inyectaste tu veneno,
se que corre por mis venas, muy lento bajo mi piel,
el dolor es infimo, insipido, pero el daño es irreparable.
Caminas de negro robandonos la vida, mientras tu
te vas haciendo inmortal,
ocultandote tras la máscara de un arco iris
atacas a tu presa sin piedad.

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