Perderse entre los callejones de tu cabello oscuro. Distancias que se acortan y un brusco provecho tan solo en la cabeza.
Discipando la verguenza para corresponder a mi improvisado discurso ante ti y mirándote fijo a los ojos tomar tu mano y creer en nada antes de saber tu respuesta.
Sabré seguir seguir la luz de tu piel blanca, sabré hundir mi deseo en tus labios antes de proceder a regalarte todo el sentimiento que se encierra en un beso profundo. No hay nada en este momento que me quite esta visión del día soleado meditando acerca de ti y de mi, de ambos en la brisa, del pasto que se mece sutilmente y sueña entre juegos y roces.
Levanta un sonrisa, tiéndate a mi lado y háblame, que cualquier palabra tuya es una canción de lunas y estrellas cuando cae la noche y la oscuridad nos encierra. Yo te prometo que en un abrazo habrá más que un poco de abrigo para ti; juguemos a brindar con el aire, juguemos a que por un momento sentimos lo mismo, mi nariz con la tuya se adelantan, se seducen, y tu boca esboza una sutil sonrisa; yo te miro y tú cierras los ojos como esperando su inminente llegada, yo trato de mantener la espectación y digo un par de palabras precisas antes de sellar nuestro pacto y entonces, ya que no me aguanto, termino por ceder a tus encantos, caer rendido y enamorado por tu boca suave, preciosa...


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