
Hoy comprendí que no eras un sueño. Hace ya bastante tiempo, incluso, algunos años, comenzaba una ilusión. Una tierna imagen que se abría paso en mi cabeza robándome un poco de atención.
Y así fue pasando el tiempo. Soñando con una y con otra, y sin pensar en dejar de ser una sombra en tus ojos, una foto más que moleste a tu vista, viviendo en dimensiones distintas.
Cierto día, un remezón en el espacio-tiempo… Nuestros mundos chocaron y comenzamos a coexistir. El comienzo de una amistad durante un largo viaje no dejó de serlo hasta unos meses después.
De a poco surgió todo, desde un saludo a un abrazo. Momentos de locura y juegos locos, hasta que se iba llenando de piezas el lento rompecabezas. Música, gustos y afanes en común, mucho más rato juntos y el cariño que forjamos que fue mutuo.
Después, con el pasar del tiempo, más y más me estabas interesando, y cada vez que te tenía cerca no quería despegarme de tu lado, ya solo quería abrasarte, mirarte y acariciarte, y sentía fuertes deseos de besarte.
Hasta que cierto día, en un viaje cósmico, cumplí mi cometido. Pude besar esa boca que tanto deseaba. Y más grande fue mi asombro al ver que me habías respondido.
Todo continuó tímidamente y fuimos descubriendo cosas en el camino, cosas distintas, cosas diversas, quizás no tan románticas, aunque hay tantas otras que si lo han sido. Loca tú, loco yo, somos dos locos unidos, cada uno con sus defectos y sin vergüenzas, ese es el amor que descubrí contigo.
Ya han pasado cuatro meses, y más desde que nos conocimos, lleno y pleno junto a ti me siento. Sin pudores somos contentos. Te quiero, me quieres, nos amamos, y duele demasiado cuando nos separamos.
A amarte no me obligas ni a aceptarme te obligo, y es por eso que estoy orgulloso de estar contigo.
Poco pero hermoso tiempo, te agradezco infinitamente por los bellos momentos vividos.
Y así fue pasando el tiempo. Soñando con una y con otra, y sin pensar en dejar de ser una sombra en tus ojos, una foto más que moleste a tu vista, viviendo en dimensiones distintas.
Cierto día, un remezón en el espacio-tiempo… Nuestros mundos chocaron y comenzamos a coexistir. El comienzo de una amistad durante un largo viaje no dejó de serlo hasta unos meses después.
De a poco surgió todo, desde un saludo a un abrazo. Momentos de locura y juegos locos, hasta que se iba llenando de piezas el lento rompecabezas. Música, gustos y afanes en común, mucho más rato juntos y el cariño que forjamos que fue mutuo.
Después, con el pasar del tiempo, más y más me estabas interesando, y cada vez que te tenía cerca no quería despegarme de tu lado, ya solo quería abrasarte, mirarte y acariciarte, y sentía fuertes deseos de besarte.
Hasta que cierto día, en un viaje cósmico, cumplí mi cometido. Pude besar esa boca que tanto deseaba. Y más grande fue mi asombro al ver que me habías respondido.
Todo continuó tímidamente y fuimos descubriendo cosas en el camino, cosas distintas, cosas diversas, quizás no tan románticas, aunque hay tantas otras que si lo han sido. Loca tú, loco yo, somos dos locos unidos, cada uno con sus defectos y sin vergüenzas, ese es el amor que descubrí contigo.
Ya han pasado cuatro meses, y más desde que nos conocimos, lleno y pleno junto a ti me siento. Sin pudores somos contentos. Te quiero, me quieres, nos amamos, y duele demasiado cuando nos separamos.
A amarte no me obligas ni a aceptarme te obligo, y es por eso que estoy orgulloso de estar contigo.
Poco pero hermoso tiempo, te agradezco infinitamente por los bellos momentos vividos.

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