
Después del encierro uno se da cuenta de todo, cuando el golpe de un fierro candente le hace abrir los ojos, solo soy un simple humano, adolescente e inmaduro, cometo errores, que cuando me doy cuenta siempre tengo la mala suerte de que sea tarde para enmendarlos, pero ¿por qué después vienen los reproches?, llegan como cuchillos a clavarse en mi pecho, y se funden con la ira que hay dentro, la ira de no poder hacer nada, sabes que te amo, ya no hay nada más que hacer, la última palabra está dicha, la distancia nos abrió los ojos a ambos, ya no me necesitas aunque yo lo unico que necesito eres tú. Dejaremos que nuestras vidas sigan su curso, porque es la linea que hay que seguir, nos daremos cuenta todos algun día de nuestros errores, espero que todos algún día tengamos una segunda oportunidad. ya no quiero reproches, solo pido sinceras disculpas.

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