
¿Quién podría decirme lo contrario?, ella es tan hermosa...
"no sigas corriendo, tal vez tus pies se podrían a cansar".
Nadie se atrevería, niña, a hacerme callar,
pues bien conocen todos la belleza que tienen tus ojos,
pero existen secretos que puedo, solo yo, leer en tus labios,
que me cuentan tu historia desde tus primeros pasos.
Y traes contigo a mi memoria aquellos sollosos que hacían correr
pequeñas lágrimas por tus mejillas.
¿Quién podría saber cuánto te quiero, niña?
ni yo lo se con certeza, pero contigo mi mundo está lleno,
quiero verte crecer, jugar, querer, escuchar de tu boca decir: ¡Papá, te quiero!.
quiero vivir contigo en tu mundo de sonrisas, leerte cuentos de hadas,
de reinas y princesas de tierras lejanas.
Ríe mientras el sol te baña en su luz, ríe mientras el viento juega con tu pelo,
corre, pero no demasiado, si tropiezas estaré a tu lado, hija mía, para protegerte,
para ayudarte a volver a alzar el vuelo, mi pequeña paloma, no sabes cuanto
te quiero.
Yo seré tu estrella, hija, cuando ya no esté contigo, te estaré observando desde el cielo,
siempre cudando de ti, con el arcoiris en las manos para dartelo solo a ti.
Nada es gris para mi cuando veo tu sonrisa, querida hija, nada es gris,
bienvenida a la vida, pequeña paloma, gracias por hacerme tan feliz.

1 comentario:
¿Tan pronto soñando con ser padre , hijo mío?!...Pero , creo que el contenido de tu poema refleja tus vivencias de infancia ; el cariño y la sensibilidad transmitida por tus padres , sin duda lo has asumido en plenitud y pretendes proyectarlas algún día en quienes sean "carne de tu carne y sangre de tu sangre"... ¡¡Felicitaciones y continúa escribiendo cada vez más lindo!!
Publicar un comentario