I.- Invierno
Ha sido largo este invierno, pero la lluvia ha sido muy seca.
La tierra agrietada no llega a saciar su sed,
aún consumiendo raudamente las gotas de llave nube
no logra ser seducida por la humedad. Y yo, aquí sentado
al pie de las higueras, me escondo de las miradas, cierro mis ojos
y siento aquellos sentimientos que se marcharon.
El frío compañero no hace más que quitarme las ganas y,
más y más, me agoto esperando que llegue la primavera.
Este suelo que sostiene mis huesos no me deja pensar en partir
para dejar de ver la vida en agonía de una higuera
que no ayuda a sentirme fuerte porque ni ella misma puede
con su propia vida.
Y el tiempo pasa más lento cuando estoy despierto,
sin mencionar que nunca duermo presa de este viento frio
que congela mis lágrimas antes de salir de mis ojos, sin dejarme cerrarlos.
Cómo deseo que termine; ya no lo quiero sentir tan presente.
Vete maldito pasado; vete con el invierno cuando llegue la primavera.
II.- Primavera
Has llegado por fin, tranquila, en paz,
pero no eres como yo te esperaba.
Me has traído pesares, enfermedades. Vienes con alergias en el aire,
certeras, y me consumen sin mi permiso,
y tu clima intermitente sólo me cansa.
Pero has enamorado a las higueras
que comienzan a despertar de su sueño,
que comienzan a despertar de su sueño,
y las verdes hojas comienzan a salir a probar el sabor de la luz.
Pero a mi me destemplas los huesos entre tanto frío
que de pronto sólo es calor. Me sacas del horno
y me introduces a un refrigerador y la fiebre y el delirio
se apoderan de mi cabeza.
Los pájaros cantan; los animales juegan como el sol y la pampa.
Yo sólo los miro sentado, postrado al pie de las higueras
envidiando su felicidad con la naríz tapada de nostalgia,
tosiendo un poco de mi vida y con la boca más que seca.
Espero que venga el verano y reconforte mi mal descanso;
espero que su calor llegue fuerte, descongele estos ojos
y que acaricie sin traición a estas higueras que han sostenido mi espalda
y que cada vez están más vivas.
III.- Verano
Tanto esperaba yo por ti. Te has llevado a la primavera.
Has venido a calentar mi estropeada piel.
Creo que al verte, inmenso sol de verano,
me has dado un poco de alegría.
me has dado un poco de alegría.
Espero a la mujer que me prometiste,
con la cara llena de sonrisa... Y los pájaros cantan
felices también aquí sobre las higueras.
con la cara llena de sonrisa... Y los pájaros cantan
felices también aquí sobre las higueras.
Me pongo de pie para recibirte,y aprovecho de estirar mis piernas.
Dejaré de lado mi aposento para recorrer sus alrededores,
pero no descuidaré a las higueras que me han dado refugio todo este tiempo.
Buscaré alimento para mi alma vacía.
Estoy buscando paños húmedos para limpiar este amor ensangrentado.
Busco un cojín de colores para hacer más cómoda mi espera,
pero hasta el momento no encuentro nada.
En espera de las promesas están mis ojos...
Viejo sol, ¿las cumpliste?... ¿Me acurrucará?...
¿Me dará un beso con sus labios cada noche antes de dormir?...
¿Sostendrá con sus brazos este corazón marchitado
¿Me dará un beso con sus labios cada noche antes de dormir?...
¿Sostendrá con sus brazos este corazón marchitado
por el paso del invierno?...
Viejo sol, no la trajiste ¿verdad?...
Quizás ahora también odie al verano que me ha traicionado.
No trajiste a la mujer que me habías prometido
y sigo solo y angustiado, perdido en un terreno hostil y,
yo desahuciado, me he vuelto a morir.
Con el alma nuevamente envuelta en sangre
y sigo solo y angustiado, perdido en un terreno hostil y,
yo desahuciado, me he vuelto a morir.
Con el alma nuevamente envuelta en sangre
vuelvo y me acurruco al pie de las higueras,
con sus higos tan maduros que se caen sobre mi cuerpo
invitando a las hormigas al gratuito festín.
con sus higos tan maduros que se caen sobre mi cuerpo
invitando a las hormigas al gratuito festín.
IV.- Otoño
Nuevamente me dejaste solo, verano traidor,
y comienza denuevo esta agonía.
Y no soy el único triste; las higueras se están secando
y las hojas se tornan amarillas
como mi piel envejecida, como estos heridos sentimientos,
como esta cruda sensación de soledad y nostalgia,
melancolía desorbitada, como mis ojos nauseabundos.
El sol comienza a cerrar la puerta y la luz es tenue,
gris y pobre; el viento comienza a ponerse helado
y las hojas caen para hacerme una cama.
Es la compasión que me tienen las higueras
que ya me quieren como a un hijo,
pero no basta con alguien, como ellas, que me cuide;
seguiré esperando a que los pájaros vuelvan a cantar
para que con su canto la llamen.
Quizás en otro tiempo la felicidad sea parte de mi idioma.
Con este constante ocaso, esta inacabable puesta de sol que estoy mirando,
me estoy petrificando dormido al pie de las higueras
que de mi cuerpo se están apoderando.
Ahora ya puedo dormir; mis ojos no están congelados,
pero espero que se congelen cuando llegue el invierno
y que se queden por siempre bien cerrados...





No hay comentarios:
Publicar un comentario