Una casa inundada en el desorden; una mente sumida en la desesperación; un ser humano todo un día desnudo ante el frío del otoño, encerrado en la peste kafkiana de una mente psicópata.
Una botella de vino vacía, dos de cerveza y seis latas vacías esparcidas por el suelo junto con la ropa, junto con las cenizas del cenicero, junto con los sentimientos y recuerdos pisoteados. Sentado en calzoncillos frente a los parlantes, por los que suena toda la rabia que siento, mientras mis manos se hieren al golpear el suelo, una y otra y otra vez...
Piel descubierta, abrigada tan sólo por el viento que entra por la ventana rota. Fuego ausente y la cama, en medio del living, junto a la estufa que alguna vez dio calor, que ahora se durmió. Plena oscuridad, dejar las cortinas cerradas para que no entre ni la luz a hacerme compañía, porque cuando uno se siente solo, se muere sintiéndose solo, quiere sentirse aún más solo, y vienen con la soledad esos deseos de llorar, y más rabia por no poder hacerlo.
He colmado mi mente de bellos sentimientos que no he entregado nunca, y aquí, en ninguna parte, ya nada de esto me sirve; sólo quiero botarlos a la basura, meterlos al fuego y arrojar, en forma de feto, mi cuerpo a la esquina más oscura y fría de la casa, ser víctima de las arañas y de su veneno. Pero no quiero acabar siendo una amenaza, preferiría morirme antes...


2 comentarios:
me encanto el final ^^
Me gustó. Pero es como decir que tengo mucho que entregar, pero no tengo a nadie a quien entregar. en ese casso solo queda esperar. esperar tiempos indefinidos hasta que en algun momento llegue la oportunidad y no desechar tantas cosas bellas que se tiene dentro, es un desperdicio.
un saludo y sorry por no respetar las mayusculas despues de los puntos jaja :)
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