
Visiones enmascaradas, figuras de yeso; imaginación y vida sobre los brazos maternales de un tronco viejo que amamanta recuerdos de mi niñez. Un reloj detenido, muerto de ganas de cantar, que envidia a las aves que se paran en la ventana que ya no mira a ninguna parte, la misma parte hacia donde me dirijo.
Recojo mis pasos, esas huellas que dejara un par de pies vagabundos que corrían con zapatos de papel que se deshacían al pisar los prados mojados por el beso del rocío.
Una bicicleta nostálgica que solía llamar la atención con sus campanillas, sobre la cual montan ahora solo fantasmas del pasado. Un sillón asesinado por la mermelada que esparcían mis pequeñas manos de bebé y una mesedora moribunda en la cual ahora solo se mece el viento cuando tiene ganas de tomar una siesta.
El abuelo que sigue ahí tocando su guitarra en ningún lugar, justo ahí, donde yo le pedía que no fuera nunca.
Un fríbolo cuadro vacío de amor, pero lleno de malncolía, se pinta nauseabundo ante mis desorbitados ojos que contemplan un socabado callejón que quedó detrás de mi años despues de que di mis primeros pasos...

No hay comentarios:
Publicar un comentario