
Mis párpados se abren y gritan para despertar a mis ojos mientras la luna me mira enojada y me pide explicaciones. La tierra me defiende y con sus brazos cuida que nadie me haga daño, y un viejo lobo le aulla a la luna abogando por mi ser que pide peróon por no ver la magia de la vida. Entonces el sol le da un beso y me consigue otra oportunidad.
Un árbol anciano me acurruca en sus hojas dandome refugio para pasar la noche, mientras la luna y el mar hacen el amor junto a la playa esparciendo centellas por todos lados.
La arena guarda el calor del sol de día y caminando sobre ella le canto al amor del mar y la luna, mientras las piedras, celosas, se hacen las indiferentes y una cálida briza se enamora de mi pelo.
luego de varias horas, el cielo se despoja de su disfraz de noche y la luna se marcha del mar dejándolo solitario, y se siente llegar al sol que viene a felicitar a las aves por su hermoso canto.
Entonces un niño en la orilla se hace amigo de los peces que nadan sin preocupaciones, mientras un montón de estrellas de mar se reunen con el afán de disfrazar al mar de cielo, mientras el sol las observa y, risueño, suelta unas fuertes carcajadas que por fin me despiertan de un largo sueño...

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