
Cómo te digo lo mucho que deseo que este lápiz deje, algún día, de escribir tu nombre con tantas palabras que para muchos quizás no significan nada, pero para mi, son la liberación.
Una nube blanca que bajó alguna vez del cielo y que se robó toda mi vida. La misma nube que ahora llueve sus sentencias sobre mi.
Ccuando soy presa de tus abrazos brotan mis sollozos, porque ya todo, inexplicablemente para mi, ha cambiado.
Las confesiones que hiciera mi voz en otros tiempos son la causa insensata de como es el "ahora".
Candente, como metal fundido, está esa línea que separa mi vida de lo que era antes mi vida. Son otros cuentos sin finales felices, es más, inconclusos, los que leen mis ojos sobre el pedregozo camino por el que vago.
Damas y caballeros, ¿acaso es pecado sentirse lleno de basura y necesitar expulsarla?. Me pregunto, ¿cómo algo que te causa tanta dicha, al mismo tiempo, te causa tanto dolor?.
Pido paz, señor juez, para pensar mejor y más tranquilo en mis actos. Pido también perdó n por haberme sentido feliz por acciones de lujuria de las cuales he sido víctima, pero sé que soy culpable de no querer forzar lo que hasta hoy creo imposible.
Bien soy culpable de necesitar al sol, porque me conforta y no quiero separarme del calor, pues no me pide nada a cambio, pero quizás ya no quiera saber más de mi y lo voy a entender, aunque no era este el final que esperaba escribir.
Conté secretos frente a honorables, pero me fallaron; quizás el jurado fué sobornado, pero mi orgullo radica en que ya no soy el mismo de antes y, antes de ser apresado, clamo por una segunda oportunidad,argumentando que ya no cometeré los mismos errores de vidas pasadas. Ahora tengo un mapa que ha sido reinventado y mi caballo seguirá nuevos rumbos.
Tú sabes que el horizonte es infinito y me quedan muchos lugares por conocer, pero, señor juez, insisto; mi vida ya no es la misma, soy como un pájaro que puede volar a través de los barrotes de una celda y, si aquí me quedo, nada será un impedimento para volver a alzar mi vuelo y mis alas se batirán nuevamente al viento, y juro ante ti que nuestros secretos serán siempre secretos, como ahora.
Ofrezco mis sinceras disculpas al sol por desearle tanto, pero encarecidamente le pido que no me quite su calor, esperando no haga caso omiso de los años que vivimos sin problemas. No más declaraciones, espero ahora mi sentencia.

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